Medio ambiente| Control de zacate buffel en la Reserva de la Biósfera Isla San Pedro Mártir

Ciudad de México, 6 de noviembre del 2020.- Una de las mayores amenazas que enfrentan los ecosistemas insulares, es la introducción de plantas y animales no nativos, conocidos como especies exóticas; aunado al cambio climático, que también es un factor adicional, que puede causar profundas alteraciones en los reducidos hábitats de muchas especies de las islas; incluso, puede ser un detonante para la propagación de las especies exóticas e invasoras

Por lo tanto, la suma de estas dos problemáticas, potencializa el grado de afectación de la biodiversidad, la cual depende de que se mantenga el delicado equilibro de este tipo de ecosistemas.

Reconociendo esta situación, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) identificó a la Reserva de la Biósfera Isla San Pedro Mártir como un territorio sumamente sensible, donde estos dos factores podrían desencadenar una inminente pérdida de biodiversidad, que equivaldría a una catástrofe.

La presencia de especies exóticas invasoras ha sido uno de los principales problemas que se han enfrentado en la isla, desde hace varias décadas. Para restaurar el ecosistema, en el 2007 se removió un mamífero invasor que causó severos daños: la rata negra (Rattus rattus). Gracias a este esfuerzo de conservación, por poco más de una década la isla se declaró libre de especies invasoras, hasta que, en el 2017 se registró por primera vez la presencia de zacate buffel (Cenchrus ciliaris).

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Este pasto exótico e invasor, originario de África, representa una importante amenaza para la flora y fauna nativas de la isla. Al establecerse, forma parches densos que no permiten crecer plantas nativas, alterando el hábitat y reduciendo los recursos que la fauna nativa necesita para subsistir.

Además, con el paso de las temporadas de sequías —las cuales se prevé serán más intensas debido al cambio climático—, el material vegetal de los pastos se acumula gradualmente generando potenciales cargas combustibles, lo que deja al área vulnerable a posibles incendios, situación que afectaría enormemente al ecosistema y sus especies.

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Para hacer frente a esta emergencia ambiental, a partir del Programa de Adaptación al Cambio Climático (PACC) para la Región de las Grandes Islas, la Dirección de la Reserva de la Biósfera Isla San Pedro Mártir de la Conanp, en colaboración y con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), a través del Proyecto GEF-Resiliencia, convocó a la participación colaborativa.

Es así como, en conjunto con el Grupo de Ecología y Conservación de Islas, A. C. (GECI), y miembros de las comunidades locales de Bahía de Kino y Punta Chueca, estos últimos pertenecientes de la etnia originaria Comcáac, se desarrolló un proyecto para atender esta situación durante algunos meses de 2019 y 2020.

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Parte de las actividades realizadas fue la impartición de talleres para capacitar y brindar a los miembros de estas comunidades nuevos conocimientos y herramientas enfocados en la conservación de los ecosistemas insulares. Para el manejo de esta especie invasora, se optó por el método de extracción manual con ayuda de diversas herramientas. Además, se aplicó la técnica de solarización, la cual consiste en cubrir el material vegetal extraído con un plástico aislante, evitando así la germinación y propagación de semillas y material vegetal a otras zonas de la isla.

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Como medida de restauración de las zonas afectadas por el pasto invasor, se inició la revegetación de estos sitios, utilizando dos especies de cactáceas nativas: los cardones (Pachycereus pringlei) y las chollas pelonas (Cylindropuntia cholla). Con ayuda de técnicas de propagación vegetativa, como los esquejes, se aprovecharon partes caídas de estas plantas. Colocar estas plantas en el sitio representa una estrategia de mejoramiento del hábitat, y tendrá un efecto positivo en las semillas de especies nativas que se encuentran en el suelo, ya que generarán zonas favorables para su germinación y crecimiento.

Todas las acciones dirigidas a restaurar esta importante área natural protegida han quedado plasmadas en un video realizado con ayuda del Grupo de Video Participativo de la comunidad Comcáac. Su realización refuerza la colaboración e integración de grupos vulnerables en proyectos de conservación de recursos naturales.

Como producto de estas acciones, se logró remover un total de 22,800 m2 de zacate buffel (correspondiente al 85% del área invadida, la cual fue estimada en 26,800 m2 totales). Todas estas actividades fueron realizadas llevando a cabo las correspondientes medidas de bioseguridad insular, adaptadas al sitio para impedir la dispersión de semillas de zacate buffel a otras partes de la isla.

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Para continuar con el control de esta especie exótica, en miras de alcanzar su erradicación en el mediano plazo, este grupo colaborativo continúa buscando alternativas y apoyos financieros para los siguientes años. Asimismo, se está evaluando la pertinencia y factibilidad de implementar alternativas basadas en el uso de métodos de control químico (herbicidas), que pudieran ofrecer resultados más eficientes en términos de costo-beneficio.

Finalmente, como resultado de la capacitación, se espera que los miembros de las brigadas comunitarias —acompañados y apoyados por la Conanp—, den seguimiento a las actividades de control del pasto invasor, lo cual permitiría la restauración integral de este importante santuario de biodiversidad.

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