La salud humana, animal y ambiental debe considerarse una sola para prevenir la próxima pandemia: ONU

Ciudad de México, 26 de noviembre del 2020.- A medida que la pandemia de COVID-19 continúa cobrando vidas y golpeando economías en todo el mundo, un nuevo informe de las Naciones Unidas ofrece 10 recomendaciones para evitar nuevas pandemias y advierte que surgirán nuevos brotes de enfermedades zoonóticas a menos que los gobiernos tomen medidas decisivas para prevenirlos.

El informe Prevenir la próxima pandemia: Zoonosis y cómo romper la cadena de transmisión es un esfuerzo conjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias (ILRI, por sus siglas en inglés).

El reporte identifica siete tendencias que impulsan la creciente aparición de las zoonosis, entre éstas, la mayor demanda de proteína animal, el aumento de la agricultura intensiva e insostenible, la explotación de la vida silvestre y la crisis climática. África, que ha experimentado y respondido a una serie de epidemias zoonóticas, incluidos los recientes brotes de Ébola, podría ser una fuente de soluciones importantes para detener futuros brotes, de acuerdo con el informe.

«La ciencia ha dejado claro que, si seguimos explotando la vida silvestre y destruyendo nuestros ecosistemas, en los próximos años tendremos un flujo constante de enfermedades pasando de animales a humanos», dijo la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen.

 

“Las pandemias son devastadoras para nuestras vidas y nuestras economías, y como hemos visto en los últimos meses, quienes más sufren son los más pobres y vulnerables. Para evitar futuros brotes, debemos proteger el medio ambiente de forma más decidida», añadió Andersen.

Una zoonosis es una enfermedad que ha pasado a la población humana desde una fuente animal. La COVID-19, que ya ha causado más de medio millón de muertes en todo el mundo, probablemente se originó en murciélagos. Pero ésta es sólo la más reciente entre un conjunto de enfermedades emergentes –como el Ébola, el MERS, y las fiebres del Nilo Occidental y del Valle del Rift– cuya propagación desde huéspedes animales hacia poblaciones humanas se ha intensificado a causa de presiones antropogénicas.

Cada año, alrededor de dos millones de personas mueren por enfermedades zoonóticas desatendidas, principalmente en países de bajos y medianos ingresos. Los mismos brotes pueden causar enfermedades graves, muertes y pérdidas de productividad entre las poblaciones de ganado en el mundo en desarrollo, un problema que mantiene a cientos de millones de pequeños agricultores en la pobreza extrema. Sólo en las últimas dos décadas, las enfermedades zoonóticas han generado pérdidas económicas de más de US$ 100 mil millones, sin incluir el costo de la pandemia de COVID-19, que se espera alcance los US$ 9 billones en los próximos años.

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