Persisten diferencias entre Reino Unido y UE sobre pacto post-Brexit

Ciudad de México, 4 de noviembre de 2020.- El Reino Unido y la Unión Europea (UE) siguen sin encontrar la brújula en las negociaciones sobre un acuerdo comercial post-Brexit, luego de que ambas partes anunciaron hoy, por separado, muchas divergencias aún.

 

En sendas declaraciones a través de Twitter, tanto el jefe negociador británico, David Frost, como su contraparte europea, Michel Barnier, coincidieron en que, pese a los esfuerzos realizados en las últimas dos semanas, las partes no logran ponerse de acuerdo sobre temas esenciales como las cuotas pesqueras, la igualdad de condiciones y la gobernanza.

Frost agregó que el Reino Unido seguirá trabajando por encontrar soluciones que respeten la soberanía británica, mientras Barnier recalcó que esos tres puntos son condiciones esenciales para cualquier pacto económico, y apuntó que la UE está preparada para ‘cualquier escenario’.

El Reino Unido abandonó la alianza europea el 31 de enero pasado como parte del proceso del Brexit, pero ambas partes se dieron un plazo de 11 meses para negociar los términos de su futura relación comercial.

Las pláticas estuvieron a punto de irse a bolina a mediados de octubre pasado, cuando el primer ministro británico, Boris Johnson, dijo que no volvería a la mesa de conversaciones, a menos que el bloque europeo cambiara de postura, y asumiera que el eventual pacto tiene que respetar la soberanía del Reino Unido, y que ambas partes, y no solo Londres, deben hacer concesiones.

Tras varios días de estira y encoge de ambos lados, y una conversación telefónica entre Barnier y David Frost, ambos funcionarios reanudaron las tratativas, con el anuncio de que acelerarían las negociaciones para intentar sellar el acuerdo de libre comercio antes del 31 de diciembre, cuando expira el periodo de transición del Brexit.

En caso de no sellarse un pacto antes de fin de año, Londres y Bruselas tendrán que regirse por las reglas de la Organización Mundial del Comercio, lo que supone la aplicación de tarifas y controles aduaneros para las mercancías británicas que entren a la zona europea, y viceversa.

Tomado de Prensa Latina

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