INAH entrega iglesia a la comunidad de Ocotequila, Gro., previo a la fiesta de su patrona, La Purísima Concepción

Ciudad de México, 9 de noviembre de 2020.- Aquel 19 de septiembre de 2017, la región de La Montaña se cimbró desde sus profundidades y dejó un saldo negativo en algunos de sus templos; luego de tres años, durante los cuales se realizaron análisis estructurales y de mecánica de suelos, así como labores de conservación y restauración, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hizo entrega de su iglesia a la comunidad de Ocotequila, previo a la fiesta de su patrona, La Purísima Concepción, que tiene lugar el 8 de diciembre.

Bajo las medidas sanitarias para evitar contagios de COVID-19, y en representación de la directora del Centro INAH Guerrero, Blanca Jiménez Padilla, el Jefe de Protección y Resguardo de Bienes Culturales de la institución en esa entidad, Héctor Romeo Torres Calderón, y el supervisor de las obras, por parte del INAH, de las obras efectuadas por una constructora, Rafael Cantorán Acevedo, explicaron sobre los trabajos realizados en este templo del siglo XIX, el cual sufrió daños graves en su torre-campanario y su capilla norte.

En reunión previa a la entrega del templo, y a nombre de los pobladores de Ocotequila, el párroco Ignacio Salas Salazar agradeció la recuperación de este espacio de fe, y reconoció el acompañamiento del INAH en este proceso que permitió retomar las técnicas constructivas originales con que se edificó, así como eliminar todos aquellos añadidos de concreto que pusieron en peligro su estabilidad estructural. El compromiso, dijo, es seguir las recomendaciones dadas por el Instituto para su mantenimiento, y evitar daños mayores cuando sobrevenga otra catástrofe natural.

En compañía del comisario municipal, Florencio Salazar Espinosa, y de la presidenta de la junta religiosa del templo, Guadalupe Marcelino, el arquitecto Rafael Cantorán Acevedo, adscrito al área de Monumentos Históricos del Centro INAH Guerrero, explicó que, debido al movimiento sísmico, la torre de la iglesia fue uno de los elementos más afectados, particularmente, en su basamento y los ocho arcos que se distribuyen en su primer y segundo cuerpos, “los cuales quedaron casi sobrepuestos”. Asimismo, uno de los muros de la capilla norte, el cual contaba con un castillo de concreto armado, presentó grietas profundas.

De acuerdo con el experto, la gente de Ocotequila estaba recelosa de que para renovar la mampostería se retomara la técnica original de cal-arena y piedra de la región, con la que fue edificado el templo; sin embargo, dos adultos mayores del pueblo reconocieron que, anteriormente, la cal apagada era básica para la construcción y que nunca un temblor había provocado deterioros tan severos.

Destacó que muchos de los daños, como grietas en el basamento de la torre, estaban ocultas por aplanados de cemento, por lo que hubo de proceder al remamposteo con piedra careada y el uso de un mortero a base de cal-arena; asimismo, se dejaron algunos puertos de inyección, donde posteriormente se aplicaron lechadas de mortero de cal y, una vez sólidos, se procedió con los acabados.

Para atender la torre-campanario, cuyo daño mayor se concentraba en el segundo cuerpo, fue necesario el desmonte parcial de piernas, del chapitel, de la cúpula y del tambor. Una vez consolidado el segundo cuerpo —con piedra careada y labrada de la zona—, fueron reintegrados los arcos y los elementos arquitectónicos mencionados, tras lo cual se efectuaron los aplanados y se aplicó pintura a la cal.

En lo que respecta a la capilla, Cantorán Acevedo abundó que se efectuaron cosidos en fracturas e inyecciones de lechadas de mortero de cal, y la realización de los mismos acabados.

En estas tareas se aplicaron los recursos del seguro contratado por el INAH, los cuales ascendieron a poco más de tres millones de pesos. Cabe destacar que los avances en la rehabilitación de los inmuebles patrimoniales afectados en Guerrero por el sismo del 19 de septiembre de 2017 —95 edificaciones de carácter histórico en total­­—, lleva un avance de más de 90%, siendo la iglesia de La Purísima de Concepción, en Ocotequila, el ejemplo más reciente.

El arquitecto del Centro INAH Guerrero detalló que el espacio más antiguo de este templo es su nave, la cual originalmente contaba con una cubierta de dos aguas de tejamanil (típica de la región de La Montaña); mientras que la torre fue un elemento que se le añadió a finales del siglo XIX, lo cual se corroboró debido a que está exenta del conjunto arquitectónico.

Por último, dijo que la comunidad se mostró contenta con los resultados de la recuperación de su iglesia, y “ahora sabe que el INAH es una institución que está para apoyarla a mantener no solo sus inmuebles históricos, sino también las imágenes religiosas que en estos se resguardan y que son de gran valor para ella; y que pueden acercarse al Instituto cuando lo deseen y requieran”.

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