Guillermina Bravo, creadora de la modernidad artística

Ciudad de México, 13 de noviembre de 2020.- En el marco del centenario del natalicio de la bailarina y coreógrafa Guillermina Bravo, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), lanzaron el primer conversatorio del Coloquio Guillermina Bravo 100 años 1920 /2020.

En su mensaje virtual, la directora general del INBAL, Lucina Jiménez López, rememoró el camino y la influencia que ha ejercido en las nuevas generaciones de bailarinas y bailarines, de coreógrafos e incluso de directores, ya que “representa el símbolo de una energía creativa capaz de haber hecho una transformación fundamental de la danza en México”.

Consideró que representa esa capacidad crítica de mirar el camino que ha recorrido la danza en México y es capaz de nutrirse de las culturas prehispánicas que estudió a fondo para encontrar técnicas, así como la corriente, el discurso y todas las posibilidades de movimiento que genera Martha Graham.

Al inaugurar el Coloquio Guillermina Bravo 100 años 1920 – 2020, refirió que la construcción que hace del Centro Nacional de la Danza Contemporánea en 1991 le da la pauta para encontrar formas diferentes de crear profesionalidad en un campo fundamental y de una riqueza tremenda como es el campo de lo contemporáneo.

“Le debemos a Guillermina Bravo la posibilidad de haber desarrollado el espíritu de indagación y de expresión propia de muchos creadores que encontraron en ella un campo fértil de aprendizaje, pero también del desarrollo de su propia propuesta y de su propio camino, tal es el caso de Rossana Filomarino, Premio Nacional de Artes, quien ha formado a otras generaciones”, señaló Lucina Jiménez.

En el marco de la campaña “Contigo en la distancia” de la Secretaría de Cultura, reconoció que la figura y aporte de Guillermina Bravo en este momento, en el siglo XXI, es volver a trabajar sobre lo que ella construye, pero con mirada plural, como es el escenario de la danza contemporánea mexicana que tiene vitalidad tremenda y nos coloca frente a la necesidad de encontrar muchas otras rutas donde se pueda consolidar el término de sostenibilidad y de autonomía que fue la postura que siempre manejó.

La directora general del INBAL reiteró que este coloquio se convertirá en un evento anual para retomar mucho de la contribución de Guillermina Bravo, no solo desde el punto de vista de la formación artística y profesional, sino desde el punto de vista del lenguaje que se está construyendo en diferentes etapas en la danza mexicana.

En tanto, el coordinador general de Difusión de la UAM, Francisco Mata Rosas, agradeció los lazos de colaboración entre el INBAL y la Universidad Autónoma Metropolitana con este encuentro que se realizará cada año.

“Es para mí un gusto participar en el arranque de los trabajos de este primer Coloquio Guillermina Bravo que conmemora el centenario del nacimiento de esta importante artista mexicana”.

Refirió que la UAM otorga cada año el Premio Nacional de Danza y que “con este coloquio continuaremos el estudio, la investigación y difusión de esta importante expresión artística en México con un coloquio que se realizará anualmente”.

Reto a las sensibilidades

«Trabajar con Guillermina Bravo fue un reto a las sensibilidades y las posibilidades de expresión; fue abordar al cuerpo como significante», refirió la bailarina Rossana Filomarino quien compartió que “ya conocía el trabajo del Ballet Nacional por amigos comunes. Vine porque ella me invitó. Con escasos 20 años llegué a México como maestra”.

La bailarina egresada de la Academia Nacional de Danza en Roma, Italia, comentó: “estuve en el Ballet Nacional y compartiendo con ella esa forma de hacer. A construir en México un cuerpo de bailarines que tuvieran una técnica formidable. La forma era igual de importante, el vestuario, la música, todo”.

Orlando Scheker, bailarín, docente y director del Centro Nacional de Danza Contemporánea en Querétaro, al referirse a su incorporación al Ballet Nacional, comentó que su interés en la danza comenzó cuando tomaba clases en el Taller Coreográfico de la UNAM, al tiempo que estudiaba Arquitectura. “Al ver que una de sus compañeras mostraba un avance notable, le preguntó cómo lo lograba y ella le dijo que tomaba clases en el Ballet Nacional de Guillermina Bravo donde enseñaban la técnica Graham”.

Fue así como empezó a tomar clases en el Sistema Nacional para la Enseñanza Profesional de la Danza teniendo como profesor al maestro Jaime Blanc y, posteriormente, le ofrecieron una beca para entrar al colegio del Ballet Nacional. Decidió entonces dejar la arquitectura y dedicarse por entero a la danza.

Relató que a pesar de que contaba con 27 años, logró una formación muy completa gracias a la disciplina y el trabajo que adquirió en el Ballet de Guillermina Bravo, cuya escuela ha sido uno de sus mayores aportes por su enseñanza de la técnica Graham y su capacidad para formar cuerpos de bailarines contemporáneos.

Por su parte, el coreógrafo y bailarín Luis Fandiño señaló que conoció a Guillermina Bravo cuando él era estudiante. “En esa época pertenecía yo a otra compañía, y ella, con mucho gusto, asistía a las clases que se impartían. Entonces tuve el privilegio de conocerla, sin saber todavía lo que iba a representar Guillermina en este campo”.

Posteriormente, dijo, me invitó a formar parte del Ballet Nacional de México como invitado. Participé varios años en todas las funciones que se realizaron en esa época, todavía con la carga revolucionaria en las danzas de Guillermina.

“Formé parte con ella en la dirección artística y administrativa del Ballet, y desde entonces tuvimos una relación más cercana, además me permitió reconocerla como un ser generoso, espléndido, bello por dentro y por fuera, con una calidad humana siempre de entrega y de apoyo a todos los que empezaban”, agregó.

En su oportunidad, el director teatral Luis de Tavira consideró que celebrar su centenario es justo y necesario para la cultura mexicana, fue una artista que alcanzó la escala de la grandeza.

“Guillermina es una protagonista de la construcción, de la modernidad artística en México, pertenece a la dinámica del gran cambio que supone el devenir de la crisis de la ilustración, la era científica, el cambio de paradigma en la cultura universal y mexicana”, agregó.

Conocí a Guillermina como directora de escena, dijo el director teatral Luis Fernando de Tavira, quien recordó que cuando ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM participó como actor en la obra que montó la generación que estaba terminando, de la que también era parte Luisa Josefina Hernández.

Fue una iniciación envidiable y un privilegio participar, recordó el también pedagogo, dramaturgo y fundador de instituciones teatrales, quien señaló que participar en una de las primeras puestas en escena en México era lo que ejercitaba Guillermina Bravo en ese momento: la modernidad del teatro en el siglo XX que crea autonomía del teatro como arte, frente a la sujeción que tenía con la literatura.

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